Explorando Casa Llena: Diálogo con los Creadores del Montaje
Xavier Cisneros Valdespino. @xavier.c.v Fotografías: Omar Lagunas. @omarlagunas.ph
La ópera prima de Claudia Samaniego, actriz que se baja del escenario para tomar la silla de la dirección, es un proyecto que deleita por su estética pop ochentera y que sirve como bálsamo para confrontarnos con la brutal realidad por la que han atravesado las parejas sin importar la época, a partir del texto de Estela Leñero. Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Samaniego y al elenco.

El domingo 30 de noviembre, Casa Llena celebró una única función en el recientemente reformado Teatro de la Ciudad. No sabía qué esperar de este montaje. En el pasado, había tenido el gusto de compartir el escenario con Claudia en Laberintos (2021); siempre me pareció una actriz muy interesante y comprometida. No la conocía en su faceta de directora, pero me dio una buena impresión darme cuenta de que estaba rodeada de un equipo tan completo como ella, miembro y fundadora de Katarza Teatro, junto con Vannia Cárdenas en la escenografía, así como Jared Ruiz y Alejandra Fernández encarnando a personajes que están destinados a llegar al límite y más allá de ellos.
Una vez que termina la presentación, me invitan al camerino para platicar con calma sobre el montaje. Enfrente de mí están dos histriones con residuos del sudor y energía que dejaron en el escenario. Al percibir una energía más tranquila por parte de Claudia, decido comenzar con ella.

Cuéntame, ¿cómo fue que te encontraste con este texto y por qué traerlo a un montaje?
Claudia – Este texto salió en el proceso de la maestría en dirección escénica por la Universidad de las Artes de Yucatán. Quería trabajar algo que yo escribí en pandemia, pero al hablarlo con mi asesora Raquel Araujo, me recomendó irme por un texto escrito. Fue cuando comenzó la búsqueda entre cosas que ya había leído y material nuevo. Este lo leí en la Licenciatura y cuando lo volví a leer, conecté porque, aunque es una cruda realidad la violencia en pareja, sentí que era importante darle ese enfoque. En un principio no fue tan consciente, pero se fue volviendo un hecho social muy relevante en mi vida. El año pasado nos llegó la triste noticia de que una de mis amigas de la universidad había sido asesinada por su pareja. Entonces fue cuando se convirtió en algo muy cercano. Por eso también decidí dar folletos con información al respecto; es una manera de aportar un poco para evitar que estas cosas sucedan.
Teniendo en cuenta sus procesos de investigación para crear estos personajes, ¿cómo creen que se han transformado las dinámicas de pareja? ¿Qué se conserva, qué se fue, cuál es el paradigma desde su perspectiva?
Alejandra – Son relaciones humanas y siguen siendo las mismas. Lo que está alrededor es lo que cambia, pero el amor, la pasión, los límites, la ira, todo eso son emociones y sentimientos que se mantienen. Una persona o pareja que no sabe establecer límites solamente perpetúa el abuso al que ha estado expuesta siempre. Estamos viendo el reflejo de una realidad que va más allá de las épocas.

¿El dolor es parte crucial de un vínculo?
Sí, todas las emociones son para vivirse. A veces se dice que la relación es felicidad, pero no se puede reducir solamente a esa emoción; tiene que haber miedo, enojo, dolor. Si no vives todo eso en una relación, no siento que sea algo real que se va manteniendo con bases y que va superando juntos cada etapa. Si buscas obsesivamente la felicidad en tu relación, algo estás ocultando.
¿Qué hay sobre la violencia disfrazada de cotidianidad en la que, como espectadores, podemos ver claramente, pero también notamos cómo los personajes la han vuelto parte de la dinámica?
Jared – Es algo que está implantado en la cultura, algo que se hereda y se transmite. Son cosas tan sutiles que es imperceptible y, por lo tanto, se deja pasar. Entonces sí se necesita mucho trabajo de tomar conciencia como sociedad sobre estas acciones que no son gigantes, pero como dice el dicho: “De poquito en poquito, se va llenando el cochinito.” Cuando menos te das cuenta, estás hasta el cuello. Las personas que ejercen esta violencia son metódicos y encuentran la manera para que, cuando menos te das cuenta, ya estás súper metido en la relación y, como lo vemos en escena, poco a poco este personaje de Martín y todo lo que es, lo que representa y sus cosas se van apoderando de la casa. Poco a poco se va impregnando el espacio con esa energía.

En la sombra de la habitación es donde suceden los acontecimientos más crueles. ¿Por qué esa decisión de llevar esas acciones a la habitación?
Claudia – Sabía que los actos más fuertes los iba a mandar a la habitación. Era el área segura de ella, su lugar más íntimo. Al final, este tema de los límites fue rebasado una y otra vez hasta sus últimas consecuencias. No quería que fuera algo demasiado crudo y mostrarlo enfrente del espectador. En una buena película de terror, cuando te muestran el peligro, llega a ser absurdo, pero cuando lo insinúan constantemente es cuando se logra ese efecto de aterramiento. Ese era el propósito, que la mente se lo lleve a donde pueda.
Hay un momento muy emotivo en donde Sara dice: “Esta es mi casa.” Desde el punto actoral, ¿cómo se llega a ese momento?
El texto te va llevando por ese camino. En cada escena, Sara se va transformando. Comenzamos con un personaje escondida y huidiza. No entiende cómo hacer las cosas, se siente débil y vamos avanzando hasta momentos como cuando dice: “Antes, pero ahora es distinto” porque es diferente, decidió llevar su camino a un lugar más libre y seguro. Es un personaje humano y le tomará tiempo llegar a eso, pero encuentra la seguridad de decidir ya no regresar al mismo lugar. Como actriz, la vamos viviendo con honestidad, Jared me suma, yo le sumo y llegamos juntos con todas las emociones. Todo el camino es un aprendizaje para Sara.
¿De qué debemos llenar nuestra casa?
Alejandra – Amor.
Claudia – Teatro. (risas)
Alejandra – Sobre todo de comunicación y pláticas para poder apoyarnos en comunidad. Si cosas como las que vemos en Casa Llena podemos encontrar apoyo, es la única manera de que las cosas cambien.