La comedia como apuesta: La Pedida y su primer encuentro con el público
Crónica y entrevista con los creadores Por: Xavier Cisneros Fotografía: Eliott Blanco @aeolian_blanco

Cuando un grupo de artistas independientes asumen la responsabilidad de llevar a escena una obra clásica de Chéjov, escenificar el género tan complejo que es la comedia, levantar una estructura de pilares que ambientan cien años en el pasado y lo logran llenar un recinto con público que va por vez primera a un teatro, merecen toda la admiración de teatrero a teatrero.
La Pedida es una adaptación teatral del clásico *Petición de mano* del autor Antón Chéjov, dirigida por José Arturo Torres. El elenco está conformado por Javier Posada, Ana Sonia y Armando Canizales. Esta obra realizó con gran éxito su primera presentación el pasado 11 de diciembre en el Foro Experimental de CEART Ensenada.
Llegué un par de horas antes al foro justo en el clímax del último ensayo, mismo que sería el primero en un teatro, ya que como suele suceder en esta región del país, los espacios son exclusivos para las funciones. Escucho la voz temperamental de Ana Sonia decir: “Son nuestros”, llego a las butacas y me encuentro con un Iván Lomov descompuesto, tumbado sobre un sillón rococó. A pesar de que la escena es sumamente divertida, los nervios se pueden respirar en el ambiente. Termina la corrida y entra José Arturo a dar notas; el principal reto es la proyección de los histriones que están encontrando la manera de expresarse en el escenario.
De repente dan las 6:50 p. m., todos corren a dar los últimos detalles. Los actores calientan, la escenógrafa Vannia Cardenas se encuentra sobre una escalera, engrapando la estructura de madera mientras exige más tiempo para terminar de detallar el fabuloso hogar de principios de siglo XX que ha montado. Son las 7:00 p. m. y todos están listos. Comienza a entrar un flujo de personas de todo tipo que parece no acabarse. Se siente la energía de la multitud formada por amigos, familia, curiosos y amantes del arte que se reúnen para completar el ritual escénico.
Encontramos a Stepan Stepanovich en estado de cotidianidad ociosa, dando cariños al canario, calentando sus manos en la chimenea y disponiéndose a tomar una siesta. De pronto, se hace presente Lomov y el público aplaude a manera de sitcom; es entonces cuando comienza la aguerrida y atropellada travesía que significará pedir matrimonio a Natalia Stepanovna.
La función fue todo un éxito, fuimos testigos de cómo, contra todo pronóstico, Lomov consigue esposarse con Stepanovna. El amor ha triunfado y no hubiera sido posible sin el adorable suegro, que consiguió solucionar torpemente todos los enredos de los amantes. Es hora de dialogar con el elenco.

Javier, ¿cómo logras sacar adelante un montaje y construir un personaje en este rol de productor/actor?
Javier — Es mucho trabajo, labor y tiempo. Un personaje como Iván es complejo, ya que tiene una serie de problemáticas, intenciones y características muy particulares, además de estar muy alejadas de mí como persona. Se saca adelante estudiando, comunicándonos, trabajando mucho. El director es un gran apoyo para lograr cada una de las enfermedades que pudiera o no tener Iván y acompañar las que el productor va desarrollando. Fueron siete meses de ensayos intensos en donde llevamos el inconsciente al consciente y elevamos la energía grupal.
¿Qué se entiende después de una primera presentación?
Ana Sonia — Es una obra que tiene mucho que dar, sobre todo que el público se divirtió. Cuando ensayamos, a mí me da mucha risa todo lo que se va dando, pero uno conoce la historia y de ese lado del escenario todo es muy distinto, ya que siempre nos divertimos. Pero al escuchar las risas del público es cuando pienso: “No nada más era disfrutable para mí”. También entendí que hace falta que la gente se divierta.
Entiendo que José los hizo explorar con el tarot. ¿Cómo fue y de qué manera se aplica en el producto final?
Armando — Fue algo totalmente nuevo para mí, lo considero uno de los grandes aprendizajes de este proceso. Es muy interesante entender cómo estas herramientas nos dan el estímulo para conocer al personaje y su entorno. De esta manera encontrar el cuerpo, la voz y el ritmo. La carta de El Emperador me refleja lo que es la figura de un padre, con cierta necesidad de poder y control que es muy propia de Chubukov.
Ana Sonia — Era un trabajo inconsciente, que nos llevaba a explorarlo a partir de lo que nos llamaba la atención. A mí me guiaban las cartas que reflejaban la feminidad. Incluso encontramos en las cartas el pleito que se da en torno a los perros. Es una técnica muy interesante que ayuda a liberarte y eliminar bloqueos.
¿La risa es catártica para un histrión que lleva meses susurrando diálogos en lugares pequeños?
Javier — Pasan muchas cosas cuando estás acostumbrado a hacerlo de manera íntima con algunos invitados en los ensayos y de repente lo haces frente a 160 personas que te dan una inyección de energía adicional a lo que ya traemos dentro, que estamos explotando en el escenario. No solo la risa, cualquier sonido del público como un ¡Ah!, ¡Oh! se sentían muy bien (risas). Son cosas muy significativas que me comunican que el público se involucra con la escena.

Armando, tienes una energía muy paternal dentro y fuera del montaje. ¿Cómo se descubre un personaje honesto sin caer en representarte a ti mismo?
Armando— Una de las cosas que me hizo amar a Chubukov es que es alguien divertido y caótico. Hay muchas cosas en las que me conecto con el personaje, pero ese control y orden que busca tener el personaje hacia lo que sucede a su alrededor yo no lo poseo. Entonces tuve que enfocarme en conocer las acciones y aptitudes. A diferencia de él, yo soy alguien más desorganizado. Al final me llevaré una parte de Chubukov conmigo. Pero algo es seguro: yo no casaría a mi hija solo porque alguien toca a mi puerta (risas).
¿El matrimonio tiene que ser un buen negocio?
Ana Sonia— Los negocios se quieren mucho, nacen del amor, se tratan de dar y recibir. Se necesita el balance para que de esta manera se pueda mantener, sobre todo hay que echarle muchas ganas. Que es un poco lo que pasa en esta obra, parece un negocio en donde todos muestran lo que tienen, discuten, hacen tratos y de alguna manera funciona.
¿Qué mensaje le envían al generoso público que lograron cautivar?
Ana Sonia — Ojalá que sigan asistiendo al teatro y logren emocionarse con lo que el arte tiene para ofrecerles. Hace mucha falta para que esto tenga un renacimiento en la ciudad. Muchas gracias.
Armando — En Ensenada hay mucho talento en el teatro, música, danza, fotografía. En todos lados hay buenas propuestas. Hay que crear una comunidad artística, en donde todos nos podamos divertir y, sobre todo, aportar cultura a la sociedad. Estos espacios ayudan a que la gente que vive en un ritmo inmediato y acelerado pueda respirar y apreciar algo bello. Viva el teatro.
Javier — Estoy muy agradecido de todo lo que pasó en esta primera función. Algunas personas se me acercaron a decirme que era su primera vez en el teatro y me hace muy feliz que el producir y actuar en este proyecto sea la carta de presentación para algo tan bonito. Vayan al teatro a conocer y sentir, esto es diferente al cine; aquí estamos con todo en vivo, con todo y errores. No dejen de apoyar las producciones locales y, sobre todo, las independientes para poder seguir con esto que tanto nos gusta. Muchas gracias.
